La II Región ubicada en el norte de Chile, se caracteriza por ser una zona rica en minerales, en donde la principal actividad se genera en la explotación de yacimientos de cobres y nitratos, realizadas por compañías nacionales y extranjeras, cuyos mercados se encuentran principalmente en Asia, Europa y Norteamérica. Sumado a la excelente logística, accesos y puertos convierten a Antofagasta en una ciudad minera a nivel mundial.
Después del terremoto de año 1995 que afecto al norte grande de Chile, la Asociación de Industriales de Antofagasta, consciente de la vulnerabilidad de la cadena logística de transporte de cobre en la II Región, contrató el desarrollo del "Estudio de Transporte de Cátodos de Cobre" con las empresas consultoras INECON (Chile) y Halcrow (Inglaterra).
Dicho estudio, llegó a la conclusión que la mejor alternativa para superar la vulnerabilidad de la cadena logística del cobre era la construcción de un nuevo puerto en Mejillones, debido a las privilegiadas condiciones que presenta la bahía para el desarrollo portuario.
Por otro lado, el desarrollo de un complejo portuario-industrial en Mejillones aparecía como uno de los elementos claves de la estrategia de desarrollo regional propenso a profundizar el proceso de integración física con los países vecinos y consolidar el llamado "Corredor Bioceánico de Capricornio", así como para el desarrollo de un clúster minero en la II Región.
Por ello, el Gobierno de Chile decide impulsar el desarrollo de un nuevo puerto en la Bahía de Mejillones, y le encarga en 1997 a Codelco, la creación de la sociedad Complejo Portuario Mejillones S.A.
(CPM), con la misión de impulsar el desarrollo de un gran complejo portuario en la Bahía de Mejillones.
El Terminal 1 de CPM, conocido comercialmente como Puerto Angamos, transfirió durante el 2009 un total de 2,17 millones de toneladas, de los cuales 1,46 millones correspondieron a cobre metálico, 400 mil toneladas a contenedores y 311 mil a carga general.